ECONOMÍAS ALTERNATIVAS
/Familia Ramírez Ortiz/
San Juan Copala, Oaxaca

Tipo. COLECTIVO DE ARTESANAS
Contacto.
Población con la que trabaja.
Actividad o Género.
Textil

La vida de la familia Ramírez Ortiz ha transcurrido de forma itinerante entre San Juan Copala, Oaxaca y la Ciudad de México. Isabel Ramírez Ortiz al recordar, describe las melodías melancólicas de los cantos tradicionales de su pueblo los cuales entonaba su abuela “con mucho dolor”. De adulta, al escuchar a su tía, revivió las experiencias en su pueblo y comprendió porqué las canciones se cantaban de esa forma pues, las más tristes, hablan sobre pérdidas.

Isabel llegó por primera vez a la Ciudad de México a los cuatro años, en aquel tiempo su familia se instaló en un predio ubicado en la avenida Juárez, en donde vendían artesanía. Antes de residir temporalmente en la ciudad, su mamá venía a vender prendas tejidas en telar (colchas, jorongos, manteles, huipiles) y volvía a su pueblo. A los quince años se casó y se quedó a vivir definitivamente en la urbe. Posteriormente conoció el proceso del predio López #23 y detrás de una larga historia de gestiones y resistencia, accedió a una vivienda propia hace doce años. Viaja seguido a San Juan debido a que vende en la ciudad las artesanías que elaboran su madre y su hermana. Desde hace 3 años se unió con otras 6 jóvenes tejedoras con quienes comparte la técnica y juntas, están en el proceso de constituir una cooperativa. Han dado talleres de telar de cintura e iconografía en el Rule en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
Poco a poco se involucró en la cultura política de los Triquis en la ciudad, después de desconocer por completo la dinámica, para ella ha sido un espacio de constante aprendizaje y retroalimentación. En este caminar ha comprendido las necesidades de los indígenas de la ciudad, la importancia de la unión para ser visibles y, por otro lado, le ha ayudado a situar su propia experiencia como artesana indígena, por ello reflexiona acerca de tener un espacio digno para vivir y para la venta de artesanías como un derecho en la Ciudad. A través de los lazos que han establecido con la Universidad Iberoamericana, ella y sus compañeras han intercambiado saberes sobre el tejido y la combinación de colores y contrastes en este espacio. Junto con sus compañeras están en constante movimiento para tener recursos, pues muchas veces deben parar el trabajo por la falta de materiales. 
Actualmente, residir en CDMX representa una serie de desafíos para mujeres como Isabel, una de las batallas comunes es contra la discriminación; usar la ropa tradicional en ocasiones ha sido motivo de burlas en la calle. Sin embargo, para ella portar un huipil es sinónimo de riqueza cultural, ante esta situación, comenta que la valía de la prenda que ella misma elaboró es mucho mayor a cualquier otra de uso común. Otro de los frentes es el uso de la lengua materna y la segregación en las escuelas públicas, gracias a estas experiencias comparte que con el tiempo ha aprendido a hablar de lo que siente y expresarlo. 
Concluye que, aunque sus hijos hablan casi siempre en español producto de la discriminación, ella procura usar la lengua materna en su casa y de ese modo resguardar su cultura para evitar que se pierda. Para ella es importante seguir haciendo artesanías porque es una herencia para sus hijos, rescatar su cultura es una herramienta sus futuras generaciones.