MIGRACIÓN
/Familia Maya Flores - Centro Cultural de Pueblos Indígenas/
San Antonio Pueblo Nuevo, Estado de México

Tipo. COLECTIVO DE ARTESANAS
Contacto.
Población con la que trabaja.
Actividad o Género.
Textil

María Paula Maya Flores está cerca de cumplir setenta años. Tiene siete hijos que crecieron en la ciudad bajo su cuidado pues su esposo murió cuando ambos eran muy jóvenes. Desde niña comenzó a venir a la ciudad a trabajar vendiendo fruta como la mayoría de sus paisanas vestidas con la indumentaria tradicional de su pueblo. Después de vender fruta en las calles de la Ciudad de México, aprendió a hacer palanquetas, cacahuates garapiñados, pepitorias, y demás dulces tradicionales que según Paula eran una labor de mujeres mazahuas. La venta de dulces fue su principal fuente de ingresos hasta que la falta de espacios dignos y las constantes intimidaciones de los granaderos y multas frente al juez cívico la forzó a crear nuevas estrategias para la sobrevivencia.

Actualmente trabaja el textil y el bordado junto a sus 4 hijas, que tienen entre 28 y 41 años. Bordan servilletas en punto de cruz, práctica común entre las mujeres mazahuas. También elaboran pulseras con cuentas de plástico de colores y bolsas decoradas. Su historia representa la dinámica de la migración de los mazahuas que viajaban a la ciudad de manera estacional. En junio y en noviembre de cada año acuden a la fiesta patronal de San Antonio, pues desde hace cuarenta años María Paula cumple el compromiso en la Mayordomía que adquirió cuando falleció su esposo. Aprovechan las visitas a su comunidad para comprar materiales de trabajo que no pueden encontrar en la Ciudad de México. 

Durante algún tiempo, compartieron espacios de venta con el Lago de Fondo Independiente, un grupo de mazahuas que tiempo después se incorporó al colectivo Centro Cultural de Pueblos Indígenas. Cada etnia indígena que colabora con el colectivo (nahuas, mazahuas, triquis, otomíes) cuenta con un representante que actúa como interlocutor entre los miembros del colectivo y la dirección del Centro. Sin embargo, algunas veces los canales de comunicación no fluyen como a la familia Maya López les gustaría, por lo que han decidido casi no participar con ellos. Habita un predio en la Colonia Pensil otorgado por el INVI a diversas familias mazahuas y otomíes. No cuentan con un lugar fijo de trabajo, por lo que las hijas de María Paula caminan por distintas zonas de la ciudad en busca de gente interesada en su trabajo. Su hija Lupita comenta que les gustaría aprender diferentes técnicas para crear nuevas piezas. Como a muchos otros artesanos, les preocupa la rápida expansión y oferta de imitaciones chinas de artesanía mexicana.